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Miércoles, 16 de mayo de 2018

La barca medieval hallada en Castelldefels en 1990 se está reconstruyendo a la vista del público

Después de casi treinta años, la embarcación del siglo XIV, única en el Mediterráneo, será protagonista de la exposición permanente sobre el periplo que ha vivido desde el hallazgo hasta ser reconstruida en el Museo Marítimo de Barcelona

En 1990 el hallazgo de una barca bajo las tierras donde se construía el Canal Olímpico sorprendió. Eran unos años de urgencias para terminar los equipamientos de los inminentes Juegos Olímpicos de Barcelona'92, los cuales Castelldefels fue subsede.

La ciudad se preparaba para acoger las pruebas de remo. Nadie sospechaba que los terrenos propiedad del Incasol donde se iniciaban los trabajos para construir un canal de aguas tranquilas de 1,2 kilómetros de largo y 125 metros de ancho, habían escondido por espacio de seiscientos años la barca, que a partir de ese momento se bautizó con el nombre de Sorres X.

Era una pequeña embarcación de cabotaje de la segunda mitad del siglo XIV. Estaba enterrada sobre una capa freática, unos lodos húmedos que favorecieron la conservación de la madera, protegida por una capa de arena de unos dos metros. Las excavadoras la sacaron a la luz, e inmediatamente un equipo de arqueólogos extrajo el millar de piezas que formaban la barca.

Con cierta urgencia, por la presión de la construcción olímpica, se llevó a cabo un proceso de inventario y embalaje de las piezas, que fueron trasladadas al Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, en Girona. Aquel proceso de clasificación ahora ha resultado muy valioso para hacer frente a las tareas de reconstrucción.

Sorres X es una barca de 10 metros de eslora con un palo de vela latina y hasta seis remos por banda. La embarcación se destinaba al transporte, probablemente, de conserva de pescado, según indica la tipología de los recipientes cerámicos localizados durante la excavación arqueológica.

Ahora, casi treinta años después, un equipo de arqueólogos y conservadores del Museo Marítimo de Barcelona trabaja para reconstruir y ensamblar las casi mil piezas de madera que forman los restos de una embarcación que está casi completa, y que, por tanto, es única en el Mediterráneo.

Reconstrucción

La barca está en las mismas condiciones en que se encontró. «La diferencia —explica el director del museo, Roger Marcetes que los elementos que la componen han estado sumergidos durante años en fluidos que han protegido la madera». Las cajas que la contenían llegaron en 2011 al Museo Marítimo, que está realizando una reconstrucción no invasiva. «Estamos limpiando el millar de piezas de estas ceras y la reconstruimos para que quede en el mismo estado en que se encontró».

La alcaldesa de Castelldefels, Maria Miranda (PSC), subraya que «los restos de la barca medieval tienen un gran valor arqueológico. Forman parte de la historia de Castelldefels y las tenemos que poner en valor. Debemos tener en cuenta que se trata de un material específico, que necesita de una climatización especial. Desgraciadamente, en nuestra ciudad no disponemos de las infraestructuras necesarias para la exposición de los restos».

El concejal de Cultura, Jordi Maresma (ERC), valora que la gente de Castelldefels «debemos estar orgullosos de que una parte tan significativa de nuestro pasado marinero haya sido restaurado y sea un elemento central para explicar la marina catalana y la importancia del comercio de cabotaje en el Mediterráneo».

Las tareas de reconstrucción, que está previsto que no terminen hasta finales de este mes de mayo, se desarrollan a la vista del público visitante, que puede ver cómo se trabaja. Cuando terminen se comenzará a trabajar en el set museográfico que protagonizará la barca de Castelldefels, y que está previsto que se inaugure este otoño.

«Cuando esté listo —describe Marcet—, el espacio dedicado a la embarcación ocupará unos 600 metros cuadrados; intentaremos explicar todo el proceso arqueológico del hallazgo y la reconstrucción de la barca. También explicaremos que la misión de la nave era el transporte de cabotaje por el litoral cercano a Castelldefels».

En las Drassanes, la embarcación de Castelldefels, que es de la segunda mitad del siglo XIV, tendrá como marco un espacio que también es de finales de XIV y comienzos del XV, la segunda muralla medieval de Barcelona. «Habrá un diálogo entre la embarcación y el edificio de las Drassanes, y un audiovisual consagrado por completo a la historia de la barca, de su hallazgo y de las tareas de recuperación».

Exposición permanente

A partir del mes de junio se empezará a hacer el montaje museográfico, que consistirá en presentar la barca original reconstruida sobre una base que recordará una playa. Por encima de la Sorres X habrá una reproducción de la barca al mismo tamaño, lo que permitirá comprender como era cuando estaba navegando. La reproducción colgará del techo, que en estas naves tiene una altura de hasta doce metros.

El Museo Marítimo entiende que es muy importante que la instalación museográfica de la barca de Castelldefels explique los 300.000 visitantes que recibe cada año «el relato completo de la barca: cómo fue el proceso de excavación, como ha sido la conservación y, ahora, como hemos procedido  su reconstrucción».

«Queremos trazar un relato vivo de la barca a lo largo de los siglos —relata el director del museo—, y mostrar para qué se utilizaba, como quedó enterrada en la arena, como la línea de costa ha avanzado con el paso de los siglos; queremos lograr comprender qué pasó, cómo desapareció por espacio de seiscientos años, como salió a la luz durante las obras olímpicas, y por qué salió de aquella manera, en un estado que ahora nos permitirá contemplarla, debido a la presión de la tierra y, también, antes del descubrimiento, por el paso de maquinaria pesada por encima».

Relato completo

Cuando la instalación museográfica esté terminada, y también estas semanas que restan para terminar los trabajos de reconstrucción, la gente de Castelldefels que pueda sentir un vínculo sentimental con la barca —tanto respecto a su descubrimiento y la época de los Juegos Olímpicos de 1992 como en relación a la antigüedad de la barca y las raíces históricas centenarias de su pueblo— «podrá ver cómo se encontró este barco, cómo era, y, al mismo tiempo, comprender qué le pasó», según Marcet .

La barca Sorres X será protagonista de una exposición que será permanente, y convivirá con una gran muestra sobre la marina catalana que el Museo Marítimo tiene previsto inaugurar este otoño próximo.

El Ayuntamientode Castelldefels, por su parte, trabaja en estos momentos, como recuerda la alcaldesa, en «la creación de un nuevo Centro de Interpretación en el Castillo de nuestra ciudad, y estudiaremos ofrecer referencias a los restos de la barca medieval para que nuestros vecinos y vecinas recuerden su historia».

«Estamos convencidos de que la exposición de la barca medieval en el Museo Marítimo —entiende el concejal de Cultura— también contribuirá a hacer hincapié, entre sus 300.000 visitantes al año, sobre el rico patrimonio histórico que atesora Castelldefels, y así hará de efecto llamada para atraer un turismo familiar y de calidad a nuestra ciudad, especialmente una vez finalizada la musealización del Castillo, que emprenderemos en breve».

La conservación y restauración del patrimonio marítimo catalán es uno de los ejes fundamentales del Museo Marítimo de Barcelona, ​​y se lleva a cabo a través de un taller de restauración profesional y dotado de los mejores equipamientos, para garantizar la preservación del legado histórico y artístico vinculado con la actividad marítima.

IMÁGENES HISTÓRICAS DEL HALLAZGO Y MÁS INFORMACIÓN:

castelldefelshistoria.blogspot.com.es

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Fotos: Ramon Josa
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El director del Museo Marítimo muestra una de les piezas que forman la barca medieval
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Una de las imágenes de 1990, al poco de hallarse los restos
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Una arqueóloga del proyecto compara la marcha de la reconstrucción con una foto de su hallazgo
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